
Para visitar Roma correctamente no basta un mes. Dicho esto, es natural que la mayoría de turistas llegue a la ciudad por un período mucho más corto, a menudo solo un fin de semana, un puente o unas mini vacaciones, e incluso a veces solo por un día. Obviamente es mejor que nada, y una estancia breve en la ciudad permite, de todas formas, tener una idea general de los principales monumentos, quizá prometiéndose a uno mismo volver después con más tiempo.
Sin embargo, dado que los itinerarios por Roma que se pueden trazar son realmente muchos, con 3 días a disposición hay la posibilidad de profundizar bien en algunos aspectos de la capital. En particular, se pueden cubrir tres fases históricas diferentes: la Roma imperial, con la visita a los principales testimonios del pasado de la ciudad como el Coliseo o el Foro Romano, la Roma católica, con un análisis profundo del Vaticano y de los inmensos tesoros que contiene en su interior, y la Roma barroca, con las bellezas que también gracias al cine la han hecho conocida entre turistas de todo el mundo, entre las que destaca la Fontana di Trevi y la escalinata de Trinità dei Monti en piazza di Spagna.
Aquí pues un itinerario para descubrir Roma en 3 días que os llevará a través de los principales monumentos de la ciudad. Desafortunadamente tendréis que andar bastante deprisa, y seguramente algunas cosas tendréis que dejar de lado, pero sin duda tendréis una buena panorámica de todo lo que Roma tiene que ofrecer, dejándoos también algo de espacio para un merecido descanso al final del día.

Madruguéis y comenzad vuestra visita a Roma con los lugares que han hecho la historia de la ciudad a lo largo de los milenios. El principal símbolo de Roma para quien la visita por primera vez es sin duda el Coliseo, oficialmente Anfiteatro Flavio. Es el anfiteatro romano más grande del mundo, y era capaz de albergar, según algunas estimaciones, más de 80 mil espectadores. Inscrito en la lista de las nuevas siete maravillas del mundo, podréis visitarlo tanto desde el exterior como entrar en su interior, visitando también sus sótanos de forma autónoma o a través de visitas guiadas.
Desde el Coliseo se pueden alcanzar cómodamente a pie una serie de atracciones que también tienen que ver con la historia milenaria de Roma. Para comenzar, el anfiteatro forma un único enorme complejo museístico, llamado Parque Arqueológico del Coliseo, junto con los sitios del Foro Romano y del Palatino, situados a poca distancia. Visitad en primer lugar el Foro, para retroceder a la Roma Antigua y entrar en contacto con su cultura y tradiciones: durante la visita podréis admirar las increíbles construcciones cuyos restos permanecen aún hoy, que se desarrollan a partir de la Vía Sacra, entre ellos el Arco de Tito y el Templo de Vesta. En el Palatino en cambio no perdáis la Domus Augustea, es decir la casa de Augusto, pero también el templo de Apolo Palatino, el Estadio Palatino y el museo Palatino, que cuenta la historia del área.
Por fin, la última de las atracciones imprescindibles para un itinerario que cubra la Roma histórica es la Domus Aurea, una villa inmensa que se hizo construir el emperador Nerón después de que un incendio destruyera gran parte de Roma en el 64 d.C. La visita a la Domus Aurea se realiza mediante realidad virtual, que os permitirá retroceder en el tiempo dos mil años desde una perspectiva única.
Trasladándoos finalmente hacia el sur, terminad el primer día al descubrimiento de la Roma imperial admirando otros dos puntos de referencia imprescindibles de la ciudad que han marcado su historia: son el Circo Máximo y las Termas de Caracalla. El primero es ciertamente menos exigente que el segundo, el cual requiere una visita más profunda. Elegid qué ver también en función de cuánto cansancio tengáis y de cuántas ganas os quedan de seguir caminando.
Para concluir la jornada, desde el Circo Máximo trasladaos hacia el oeste, pasad frente a la iglesia de Santa Maria in Cosmedin donde podéis detener para haceros una foto a la famosa Boca de la Verdad, después atravesad el Tíber por el Puente Palatino y os encontraréis en Trastevere, donde podréis concluir vuestro día eligiendo una trattoria típica donde degustar las especialidades de la cocina romana.

Después de haber pasado el primer de los tres días en Roma descubriendo el pasado imperial de la ciudad, dedicad el segundo día al descubrimiento de los tesoros del Vaticano. El estado-ciudad más pequeño del mundo se encuentra al oeste del centro de Roma, cómodamente alcanzable con transporte público o metro.
Nada más llegar, dedicad tiempo a la visita del imponente Plaza de San Pedro, donde podréis admirar el enorme colunata del Bernini, sin duda la obra más fascinante y famosa del escultor. Desde allí dirigíos al interior de la Basílica de San Pedro, verdadero ícono de la ciudad. Podéis admirar solo sus exteriores, u optar por visitarla por dentro participando en una visita guiada, que os permitirá también subir a la cúpula, el «Cupolone» como la llaman cariñosamente los romanos.
Después de una pausa para comer —teniendo cuidado con las conocidas trampas para turistas de la zona— reanudad vuestra visita al Vaticano dirigiéndoos sin dubitación a los Museos Vaticanos, una de las atracciones más importantes y visitadas de Roma. Representan una de las colecciones de arte más grandes del mundo, y fueron instituidos en 1506 por el Papa Julio II. A los Museos Vaticanos se hace referencia en plural porque en realidad son un complejo de muchos museos, que albergan más de 70 mil obras de arte, entre pinturas y esculturas, realizadas por artistas de relevancia mundial como Rafael, Miguel Ángel y Leonardo da Vinci. Entre los museos destacan la Pinacoteca Vaticana, el Museo Pio-Clementino, el Museo Gregoriano Egipcio, el Museo Filatélico y Numismático y los museos de la Biblioteca Apostólica Vaticana.
La atracción más famosa y bella de los Museos Vaticanos es sin embargo la Capilla Sixtina, en cuyo interior se encuentra el célebre ciclo de frescos de Miguel Ángel, que retrata la creación de Adán y el Juicio Universal. La Capilla, dedicada a María Asunta, es el lugar donde se celebran el cónclave y las ceremonias oficiales del papa. Una curiosidad: sus dimensiones son 40,93 metros por 13,41 metros, es decir exactamente las mismas del templo de Salomón en Jerusalén.

El tercer y último día en Roma lo dedicaréis al descubrimiento de las bellezas de la Roma barroca, comenzando por la famosísima Fontana di Trevi, situada en el corazón de la ciudad. Entre las más de 2000 fuentes que se estima existan en Roma, es sin duda la más famosa y la más fotografiada. Se encuentra frente a la fachada del palacio Poli, y fue diseñada por el arquitecto Nicola Salvi en el siglo XVIII. La fuente está adornada con una serie de estatuas, y es importante también en la cultura popular, ya que es una costumbre para los turistas lanzar una moneda de espaldas a la fuente.
Desde la Fontana di Trevi, dirigíos en dirección oeste hacia piazza di Monte Citorio, donde se encuentra el palacio Montecitorio sede de la Cámara de Diputados de la República Italiana, y continuando esta vez hacia el sur llegaréis al Panteón, un bellísimo edificio de la Roma antigua, que en realidad tiene poco que ver con un itinerario barroco pero que sin embargo merece absolutamente una visita. Proseguid después hacia piazza Navona, una de las más bellas y fascinantes del centro de Roma, donde podréis admirar el obelisco Agonale que data del siglo I y el tríptico de fuentes de los Cuatro Ríos, del Moro y del Neptuno.
La última etapa imprescindible de un itinerario de la Roma barroca es piazza di Spagna, con su famosa escalinata monumental, que sube hasta la iglesia de Trinità dei Monti, uno de los símbolos de Roma: deteneos en sus peldaños para admirar un bellísimo panorama desde lo alto, que se abre sobre la elegante via Condotti y la fuente de la Barcaccia, la escultura principal de piazza di Spagna.
En este punto del itinerario os encontraréis en el pleno centro de Roma: dedicad por lo tanto un poco de tiempo al ocio y al descanso, pasead por las principales calles comerciales del corazón de la ciudad y buscad un buen restaurante donde terminar el tercer y último día de vuestra estancia en Roma.

Como se ha dicho al principio, ciertamente tres días no bastan para una visita en profundidad de Roma: pensándolo bien habéis dejado fuera bellezas absolutas de la categoría de Castel Sant’Angelo, el Mirador del Gianicolo, el mercado de Campo de’ Fiori, la Basílica de San Giovanni in Laterano y gran parte de la zona norte de Roma, con el museo de la Galería Borghese, el Zoológico y una serie de otras atracciones realmente interesantes.
Pero si tenéis un día más y queréis concluir vuestras vacaciones romanas, os recomendamos una excursión de un día al descubrimiento de las bellezas de Tívoli, una ciudad situada aproximadamente a 35 kilómetros de Roma en dirección este y cómodamente alcanzable en coche o en tren. En Tívoli hay de hecho tres atracciones de importancia internacional, realmente no hay que perderlas y muy diferentes entre sí. Son Villa d’Este, Villa Adriana y Villa Gregoriana, que todas juntas forman un circuito denominado «la carretera de las villas», uno de los itinerarios más bellos de Italia.
En particular, Villa Adriana es una villa de la Roma Imperial, hecha construir por el emperador Adriano en los comienzos de nuestra era; Villa d’Este es una espléndida villa barroca con magníficos jardines adornados de fuentes, y Villa Gregoriana es en realidad un parque, muy particular porque está construido en la pendiente escarpada de una colina, que desde lo alto cae a pico hasta el fondo del valle donde discurre el río Aniene.
Descubra Roma a través de los ojos de guías expertos que le llevarán a descubrir los tesoros ocultos de la ciudad. Participar en una visita guiada o un free tour le permitirá captar la verdadera esencia de Roma.
Los free tours son una alternativa viable a las visitas guiadas tradicionales. Funcionan así: la participación es gratuita y al final de la visita puedes dejar una propina a tu elección. A continuación encontrará nuestras visitas gratuitas favoritas, si no, puede ver la lista completa visitando esta página.
La City Card le permite ahorrar en transporte público y/o entradas a las principales atracciones turísticas.
