La renacentista Villa d’Este es uno de los viajes de un día más fáciles y al mismo tiempo más emocionantes que se pueden hacer desde Roma. Se encuentra en Tívoli, un pueblo de la provincia distante no más de una hora en dirección este, donde además hay otras dos maravillosas atracciones que no hay que perderse: Villa Adriana y Villa Gregoriana.
La villa, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, se remonta al siglo XVI y fue construida por voluntad de Hipólito II d’Este, cardenal y arzobispo hijo de Lucrecia Borgia. Hoy en día, Villa d’Este en Tívoli es una de las imágenes más destacadas del Renacimiento italiano, y es conocida especialmente por su magnífico jardín lleno de fuentes, capaz de atraer turistas de toda Italia y más allá.
El nacimiento de la villa
La historia de Villa d’Este es curiosa: cuando Hipólito II fue nombrado gobernador vitalicio de Tívoli por el Papa Julio III, tras su entrada triunfal en la ciudad descubrió que tendría que alojarse en un viejo convento parcialmente adaptado como residencia. Él, acostumbrado a cosas bien distintas, decidió sin embargo permanecer en Tívoli porque apreciaba el entorno, pero también decidió transformar el convento en una villa.
Villa d’Este es muy hermosa en su interior, pero son los exteriores, en particular el jardín que se extiende por más de 4 hectáreas, lo que representa la parte más significativa. Para algunos es el jardín a la italiana más bello de Europa, y observando las muchísimas fuentes que crean juegos de agua de todo tipo no es difícil entender por qué.
Se accede al interior del palacio residencial por la puerta principal, a la que se llega recorriendo el llamado Vialone; una vez dentro se admira inmediatamente la bella escalinata que conduce a una sala de representación, desde la que se llega a los frescos del Apartamento Noble.
El palacio se desarrolla en tres apartamentos, y entre las numerosas estancias y ambientes hay algunas realmente dignas de mención, como el apartamento Viejo, la sala de las Historias de Salomón, el Salón de la Fontanita con el fresco de Hércules Sassano y el doble loggiato.

El viale delle Cento Fontane es la imagen de Villa d’Este, y representa también el lugar más fotografiado. Sin grandes sorpresas, toma su nombre de las muchísimas fuentes que lo bordean por un lado. En realidad es una única enorme fuente con una serie de surtidores, diseñada para conectar de este a oeste la zona de la fuente del Óvalo (que representa a Tívoli) con la fuente de la Rometta (que representa a Roma), en una icónica conexión entre las dos ciudades. A mitad del viale se encuentra el punto de observación para la fuente de los Dragones, situada en un nivel inferior.
Toda la estructura está formada por dos filas superpuestas de chorros de agua: en la parte superior el agua sale de surtidores, mientras que en la inferior sale de bocas o figuras de diversos tipos.
La fuente del Bicchierone, accesible directamente desde el viale delle Cento Fontane, toma su nombre de su curiosa forma, justamente un cáliz. Se encuentra justo debajo de la fachada del palacio, y fue realizada por Gian Lorenzo Bernini en 1660.
Originalmente de malta y ladrillo, fue posteriormente revestida en piedra y mármol antiguo. En 2008 la fuente del Bicchierone fue sometida a una gran restauración, ya que a lo largo de los siglos el agua la había dañado. Hoy en día, la fuente del Bicchierone ha recuperado su belleza original.
Otra fuente de Villa d’Este que merece una mención especial es la fuente del Órgano, única obra barroca en un complejo renacentista. Toma su nombre de un mecanismo hidráulico que se encuentra en su interior, diseñado para reproducir sonidos similares a los de un órgano. Una verdadera obra maestra de ingeniería, realizada entre los siglos XVI y XVII.
Pero más allá de la complejidad del mecanismo, la fuente del Órgano destaca también por la belleza de su fachada, con decoraciones florales que adornan una gran hornacina central, donde se encuentran cuatro grandes estatuas frente a las cuales emerge una balaustrada, como si el cuerpo de la fuente naciera de las aguas.
El órgano hidráulico de la fuente del Órgano se activa cada 2 horas, todos los días, a partir de las 10:30 de la mañana.

La fuente de Neptuno, situada bajo la fuente del Órgano, es una de las más escenográficas de villa d’Este. Fue construida por Bernini pero posteriormente fue abandonada durante dos siglos, y finalmente restaurada completamente por Attilio Rossi en 1927.
La composición de la fuente de Neptuno es realmente única: arriba la balaustrada la separa de la plaza donde se encuentra la fuente del Órgano, mientras que debajo se encuentran las grutas de la Sibila, con tres ninfeos conectados entre sí. En el centro se encuentra la larga cascada que data de la obra de Bernini, mientras que abajo el agua se separa en tres cascadas que la conducen a las dos cuencas inferiores.
La taquilla de Villa d’Este se encuentra en piazza Trento 5: la entrada se puede comprar en el lugar u online.
Para los adultos está disponible la entrada completa; también hay reducciones para jóvenes y finalmente existe una amplia gama de beneficiarios de entrada gratuita, entre los que se encuentran todos los jóvenes menores de 18 años. En caso de exposiciones o eventos, las entradas ordinarias están disponibles con sobrecoste.
También es posible comprar la entrada especial Villae Pass que dura 3 días e incluye la entrada a Villa d’Este, villa Adriana y al santuario de Hércules Vencedor, mientras que hay disponible una segunda entrada especial, que permite la entrada únicamente a la villa y al cercano santuario de Hércules Vencedor.
Recuerden que cada primer domingo del mes Villa d’Este abre a todos con entrada gratuita. Naturalmente, en ocasiones como estas encontrarán una cantidad de gente mucho mayor.
Además, en la taquilla es posible alquilar una audioguía como apoyo a la visita de la villa y el jardín, pagando un sobrecoste.
También existe la posibilidad de comprar una entrada acumulativa que permite la entrada a tres de las principales atracciones de Tívoli: villa Adriana, villa d’Este y el santuario de Hércules Vencedor. Esta entrada especial se llama Villae Pass e incluye una entrada para cada sitio, acceso a las exposiciones en curso y descuentos en visitas y audioguías. El Villae Pass dura 3 días y se activa en el momento del acceso al primer sitio.
Es posible realizar la visita a Villa d’Este en completa autonomía, pero también utilizar los servicios proporcionados por las guías turísticas locales. Podrán contactar a una guía oficial que les haga un tour privado de la villa y los jardines, u participar en un tour de grupo.
Desde Roma salen numerosas excursiones de un día para descubrir Tívoli y sus bellezas; prácticamente todas incluyen la visita a Villa d’Este. Elijan la que más les convenga informándose bien sobre el tiempo de permanencia dentro de la villa, para no tener que salir corriendo o – por el contrario – para no perder demasiado tiempo.
Villa d’Este está abierta todos los días del año excepto el 1 de enero y el 25 de diciembre, con horarios diferentes según la estación. La apertura es siempre a las 8:45, mientras que el cierre – con última entrada una hora antes – varía entre las 17:00 en invierno, las 18:45 en primavera y las 19:45 desde finales de marzo hasta mediados de septiembre. Los lunes la apertura es siempre a las 14:00 excepto cuando cae en festivo, en cuyo caso abre normalmente a las 8:45. Los primeros domingos de los meses invernales el cierre se produce a las 18:00. Dada la gran variabilidad de los horarios de apertura, recomendamos que comprueben en el sitio oficial unos días antes de la visita.
Dentro de la villa hay dos tiendas de souvenirs y objetos de regalo, una sala multimedia y una sala de proyección donde se muestra un vídeo sobre Villa d’Este en 4 idiomas.
Villa d’Este se encuentra en Tívoli, distante aproximadamente 35 kilómetros de Roma en dirección este. Se llega fácilmente con un vehículo propio o de alquiler, dejando el centro de la ciudad y dirigiéndose hacia la autopista A24, que se recorre hasta la salida de Tívoli y prosiguiendo por la carretera provincial SP51A Maremmana Inferiore hasta el enlace con la SR5, que deben seguir hasta el destino siguiendo las indicaciones. Los tiempos de viaje lamentablemente son impredecibles, ya que varían enormemente dependiendo de la distancia entre su origen y el Gran Anillo de Roma, y obviamente dependiendo de la hora en que decidan partir, aumentando o disminuyendo las probabilidades de quedar atrapados en el tráfico de la capital.
Tívoli es accesible también en tren desde Roma, con soluciones directas o con cambio en Bagni di Tivoli. La duración del viaje varía entre 50 y 70 minutos, y una vez bajados del tren es necesario caminar aproximadamente 15 minutos antes de llegar a Villa d’Este.
La entrada a la villa se realiza desde piazza Trento, situada prácticamente en el centro histórico de Tívoli. No hay aparcamientos en las inmediaciones, con excepción del pequeño aparcamiento frente al mirador de Tívoli casi siempre lleno. Es mucho más sencillo dejar el auto en el aparcamiento de piazza Matteotti al sur del centro, y luego proseguir a pie durante aproximadamente 5-10 minutos.
La City Card le permite ahorrar en transporte público y/o entradas a las principales atracciones turísticas.
